La situación de los niños, niñas y adolescentes abandonados en Bolivia es “doloroso” porque en muchos de los casos sufren trastornos emocionales y cuando son mayores no pueden lograr ser acogidos por una familia y tienen que continuar la vida en medio de la incertidumbre, sostuvo el comunicador, investigador y defensor de los derechos de infantes, Édgar Dávila.
Desde su punto de vista la contención emocional es importante incorporar en la vida de niños, niñas y adolescentes desde el momento que quedan en la orfandad.
Niños, niñas y adolescentes abandonados por varios factores, en la actualidad viven en casas de acogida dependientes de instancias gubernamentales, privadas y de cooperación donde se trata de brindar la mejor atención a quienes perdieron la protección de sus progenitores.
Dijo que ante los hogares de acogida “han sentido un incremento con unos 600 casos y hay una tendencia de evitar que lleguen más niños abandonados o estén en situación de calle, o haber perdido al papá o mamá, por diferentes temas”.
“La situación de estos niños se agrava cuando uno niño pasa los 11 años y es muy difícil que pueda entrar en estos programas (de adopción), ahí estamos sintiendo esos temas que no se pueden resolver, por más que el sistema ha mejorado o las instituciones se esfuercen para lograr una adopción”, dijo en la entrevista con Liderazgo de Mujer.
Al respecto, en el mes de abril, el presidente del Estado, Luis Arce Catacora, promulgó la ley modificatoria de abreviación procesal para facilitar la adopción de al menos 5.678 niños y adolescentes que se encuentran en distintos centros de acogida en Bolivia y que les garantiza la restitución del derecho humano a tener una familia.
“Con esta norma lo que se trata es desburocratizar un sistema pesado y ahora la reducción de trámites a tres meses habría que ver si este tiempo se cumple al igual que los requisitos”, sostuvo.
En ese análisis identificó cuatro niveles por los cuales en la actualidad pasan los infantes que buscan tener un hogar o se vieron frustrados esos intentos por las trabas burocráticas, que al final dejan sin oportunidad de encontrar un hogar.
Un primer grupo de niños de hasta seis años para los cuales no es traumático el ingreso a un hogar comunitario o de transición, para este grupo es importante el proceso psicosocial.
Hay muchos padres que dejan la custodia por el tema económico que hace un gran porcentaje de niños que están en esta situación.
Otro de infantes quedaron en custodia de terceras por razones económicas donde están involucrados un gran porcentaje de niños, niñas y adolescentes.
También están los que requieren de mucho apoyo para vislumbrar un futuro con esperanza y les obligue a aislare.
“A ello agregaría un cuarto grupo en el que las y los adolescentes están muy motivados para realmente desenvolverse en cualquier ámbito”, apuntó.
Desde su punto de vista existen organismos que trabajan en este rubro que garantizan el cuidado con personal calificado en el cuidado y la protección de niños, niñas y adolescentes.
“Las personas vinculadas a este trabajo debe contar con profesionales comprometidos con su cuidado”, sostuvo.
Foto: Liderazgo de Mujer


