Edgar Dávila reitera importancia de saber ver, escuchar y preguntar como medidas protectivas de infantes

by Liderazgo de Mujer

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Ante la creciente incidencia de casos de violencia contra infantes ocurridos en los últimos días, Édgar Dávila, reiteró la importancia de identificar las señales de violencia que se ejercen contra niños, niñas y adolescentes.

En la entrevista con Liderazgo de Mujer, el profesor universitario e investigador sobre casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes ratificó la importancia de estar atentos ante estas señales que permiten evidenciar el grado de agresión y maltrato que son objeto.

Un caso fue el centro del análisis en el programa de la fecha, uno de ellos referido al caso de un adolescente de 19 años que abusaba de sus hermanos menores sin distinguir el sexo; este hecho fue de conocimiento de la profesora de una unidad educativa en Potosí, quien se constituyó en el domicilio de los niños y evidencio el abuso que cometía el joven quien fue arrestado y remitido a las autoridades.

El otro de una niña que fue víctima de abuso sexual por su propio padre, quien primero con el ofrecimiento de dulces luego primó la amenaza para satisfacer sus deseos.

“Como les decía, es muy importante las señales, como el de la profesora que se percató de la ausencia de la niña; cuando vivimos con ellos es importante ver y escuchar; qué tenemos que ver si hay señales de violencia, ya sea verbal, psicológica, que son la puerta de entrada para que la violencia sexual se materialice”, afirmó Dávila en la entrevista con Liderazgo de Mujer.

Insistió en la importancia de observar los cuerpos de los niños, niñas y adolescentes, porque “siempre” este tipo de acciones dejan huellas físicas, moretones o rasguños porque en su mayoría son “encuentros no consentidos”.

Asimismo, hizo referencia a un trabajo de investigación que se realiza en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) mediante el cual evidencia cómo las niñas identifican a sus agresores, que en su mayoría son el 74% de sexo masculino y con fuerte vínculo a ellas y ellos, de padres, padrastros, abuelos, tíos, hermanos y padrinos, que juegan una cadena de relación que rodea al niño o la niña.

También mencionó que existen recursos como el juego y el dibujo mediante el cual se puede lograr la identificación del estado de ánimo de los infantes o adolescentes. “Porque tenemos que entender, como adultos, el hecho de que son temas muy sensibles” porque en casos de niños o niñas de hasta cinco años es muy difícil identificar el abuso sexual. “Esto puede ser identificado como un juego y le puede costar bastante verbalizarlos o comunicarlo”.

En tanto que en niños hasta los diez años se evidencia el ejercicio del poder que puede estar traducido en el tema económico, la presión psicológica o la relación filial que pueda existir que puede ser el padrastro o hermano mayor.

“Son estos trayectos que se repiten y ahí el rol nuestro es el de repetir, reiterar que estos comportamientos los evidenciemos a tiempo”, acotó al mencionar que los datos estadñísticos sufrieron un incremento de hasta el 400% de casos relacionados a diferentes casos de maltrato. «Ese es el nivel al que estamos llegando», afirmó.

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