Un estudio realizado entre Escuela de Padres y la organización Plan Internacional entre 2013 y 2015, como resultado de la implementación de la Ley 348 (Ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia) advirtió sobre problemas de salud mental que sufriría la sociedad boliviana, fruto de cambios de conducta influenciada por una serie de factores como el consumo de drogas y alcohol.
Así, lo expresó el director de Escuela de Padres, Gustavo Mejía, quien con firmeza dijo que ninguna de las recomendaciones y advertencias que se hizo hace seis años fueron tomados en cuenta por las autoridades.
“Seis años después observamos con dolor la falta de interés, importancia y observación que debían darse a estos estudios la falta de interés, importancia y observación que debieron hacerse ante estos estudios denotando una calidad y cualidad societaria de toda la población que ha dejado de lado la responsabilidad de la educación integral de sus hijos, no solo provocando efectos delincuenciales sino dejando condiciones de vulnerabilidad para ser víctimas de violencia, asesinatos, violaciones y feminicidios”, sostuvo Mejía en la entrevista con Liderazgo de Mujer.
La afirmación la hizo en torno a los horrendos casos de descuartizaniento registrados en una semana en las ciudades de La Paz y El Alto; específicamente por las muertes de Anakin Ticona y Mayerly Condori, cuyos autores sus edades bordeaban los 15 años cuando se sacó el informe.
Mencionó que el estudio identificó tres factores que son importantes a identificar para contar con una buena relación en el entorno social y familiar.
Uno es la falta de cualidad afectiva, que se desarrolla a través de la afectividad familiar, que en muchos casos provoca el aislamiento de los hijos respecto a los padres.
El segundo factor es la falta de control de los padres de familia, saber a qué se dedican los hijos, cuáles son sus amigos y esto ha desencadenado muchas veces en el consumo de drogas, alcohol o relaciones íntimas sin control.
El tercer factor está relacionado a la disponibilidad de recursos, que tiene que ver con el dinero y espacio.
“Estamos hablando que estos tres factores están afectando la salud mental de la población identificada entre los 19 años para abajo”, afirmó.
Mejía indicó que en la actualidad se perciben esas conductas psicopáticas fruto de los últimos casos con descuartizamiento que se registraron en el departamento de La Paz, el primero la víctima fue Anakin y el segundo Mayerly que corrió la misma suerte al ser descuartizada por su asesino.
En el segundo caso dijo, se percibe esa conducta en el autor que ya tuvo antecedentes cuando tenía 15 años y que en su momento no se pudo identificar para prevenir y evitar que salga del Centro donde fue encerrado.
“Hoy vemos este tipo de conductas psicopáticas. No podemos hacer oídos sordos”, dijo al mencionar que un estudio realizado recientemente se evidencia que un
5.2% de los niños menores de 14 años están en riesgo de vivir violencia extrema o infanticidio. En tanto que el 3.25 de las mujeres están en riesgo de vivir violencia extrema.
Mencionó que en los centros de terapéuticos el 33%, es decir, la tercera parte de las mujeres manifiesta que en un momento estuvo a punto de ser víctima de feminicidio. Lo que calificó como preocupante.
“Más allá de un crimen y ser actor dentro de una acción de esta naturaleza, lo que hay que ver es el sadismo y la condición en el que se encontraba el momento de hacerlo, pero no se corroboró que los autores hayan estado bajo efectos de alcohol o drogas”, sostuvo al mencionar que fruto de esos estudios estudiantes de entre 18 y 28 años se encuentran con tendencia a tener alguna psicopatía, conducta realizado en medio del consumo de alcohol o drogas.
En ese sentido, enfatizó que estos resultados y estudios que no son tomados en cuenta son un llamado de atención a todos los entes colegiados “porque no están trabajando”, dijo al sostener que se debe corregir la funcionalidad familiar para corregir la conducta de los hijos.
Por ello, sentenció que la salud mental es influyente en nuestra sociedad porque vemos hechos más duros y no reaccionamos somos una sociedad inerte, no se trata de ampliar las condenas, sino de lo que se trata es cambiar de conducta.
“Estamos con una población totalmente vulnerable, los trastornos mentales se deben a la irresponsabilidad de los padres, en el cuidado, el acompañamiento, la disponibilidad de recursos que damos y la falta de un control social, y gubernamental ante el consumo de bebidas alcohólicas y drogas que pueden afectar la salud mental de los hijos”, acotó.


