El descuido de los hijos puede traer consecuencias nada gratas, fue la conclusión a la que arribó el comunicador, docente universitario e investigador sobre temas de niñas, niños y adolescentes, Édgar Dávila, al momento de reflexionar sobre la relación que debe existir en torno al núcleo de la familia.
“Estamos hablando del descuido, roles que deben asumir varones y mujeres”, afirmó durante la entrevista con Liderazgo de Mujer, dentro del ciclo de sociedad e infancia.
Ante innumerables sucesos que acontecen en la actualidad, en una sociedad que muestra su cara de violencia, Dávila, sugirió que en las familias deben renacer los procesos de “relacionamiento”. “Si queremos cultivar (valores) es necesario dar atención”, dijo.
En ese su relato de mejorar la relación entre padres e hijos contó algo que le sucedió el fin de semana al observar la conducta de una familia donde los padres poco o nada tomaron atención a su pequeño hijo.
“Un niño pedía atención a sus padres, ni la voz alta del niño, evitó que los padres estén distraídos con el celular (…) Después de unos cinco minutos la madre increpa a su hijo y exige contar lo que le sucedía para pedirle atención. (…) el niño en respuesta le dijo que no se acordaba lo que quería…”, relató.
Agregó otra experiencia, en la misma jornada, al ver a una niña de unos cuatro años, caminar en la calle libremente sin el cuidado de sus padres. Eso le permitió reflexionar, dijo sobre la necesidad de dar atención a los hijos a pesar de que uno llegue cansado del trabajo o cualquiera otra actividad.
Dávila fue preciso al señalar que en todas las familias lo que ocurre con normalidad es que los hijos responden a los modelos que imprimen los padres, bajo el criterio que “los adultos moldean a los hijos (…) y deben saber que los niños absorben todo lo de su entorno, son como esponjas que acumulan” todas las vivencias y mensajes que les dan los padres.
“Por ello es preciso tomar atención para poder prevenir riesgos”, acotó.
Recomendó que la vivencia con los hijos deben ser momentos “especiales” con espacios de diálogo con creatividad y alegría. “Tenemos en nuestras manos la posibilidad de pintar una sonrisa”, concluyó.
Crédito foto: Liderazgo de Mujer


