Para prevenir los hechos de violencia es importante tomar en cuenta las siete recomendaciones que hizo la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la estrategia INSPIRE elaborado en 2016 y que contiene los elementos necesarios para la prevención de este mal que en la actualidad se enfoca en los niños, niñas y adolescentes.
Así lo hizo conocer este lunes el comunicador social, investigador y activista en defensa de niñas, niños y adolescentes, Édgar Dávila, en la entrevista con Liderazgo de Mujer y para ello explicó los alcances del estudio y las desarolló como sigue.
La priemra estrategia es la “Implementación y vigilancia del cumplimiento de las leyes”, cuyo objetivo, dijo es garantizar la implementación y la vigilancia del cumplimiento de leyes para prohibir y prevenir la violencia contra los niños, reducir el consumo excesivo de alcohol y limitar el acceso de los jóvenes a las armas de fuego y otras armas.
“La legislación puede ser una parte fundamental de la prevención y la respuesta a la violencia y la promoción del respeto de los derechos del niño”. En ese sentido, acotó, el cumplimiento efectivo de las leyes que definen y prohíben todas las formas de violencia contra los niños puede ser un disuasivo de la violencia y garantizar la justicia para las víctimas.
La segunda estrategia es: “Normas y valores Objetivo” que tiene por objeto reforzar las normas y los valores que promuevan las relaciones interpersonales no violentas, respetuosas, enriquecedoras, positivas y equitativas en cuanto al género para toda la población infantil y adolescente
“Las normas guían las actitudes y los comportamientos respecto de la crianza de los niños, las funciones que se atribuyen a uno y otro sexo, y la aceptabilidad de la violencia en un grupo o una sociedad”, explicó.
Luego está la “seguridad en el entorno”, que pretende crear y mantener entornos físicos y sociales seguros donde se reúnan y pasen su tiempo los niños y los jóvenes.
“La seguridad física y emocional en los espacios públicos permite a las personas desplazarse libremente, acceder a los recursos de la comunidad y participar plenamente en el aprendizaje, el trabajo, el juego y en la vida ciudadana”, es importante para el bienestar de las personas.
Como cuarta estrategia indicada está la de los “Padres, madres y cuidadores reciben apoyo”, que tiene como objetivo reducir las prácticas de crianza severas y crear relaciones positivas entre padres, madres e hijos.
Para ello los programas basados en la evidencia que proporcionan apoyo a los padres son medios costos eficaces de fortalecer las relaciones entre padres e hijos, la prestación de cuidados y la salud, seguridad y resiliencia de los niños y las familias.
Una quinta estrategia es denominada: “Ingresos y fortalecimiento económico”, señala cómo mejorar la seguridad y la estabilidad económicas de las familias, con la consiguiente reducción del maltrato infantil y de la violencia de pareja
“La estabilidad y el empoderamiento económicos de la familia reducen los factores de riesgo de violencia y aumentan los de protección. El acceso a los recursos permite a los padres invertir en la salud y la educación de los hijos, aumenta la capacidad de resiliencia económica de las familias y reduce el estrés financiero”, indicó.
Como sexta estrategia está: “Respuesta de los servicios de atención y apoyo” que debe pretender mejorar el acceso a servicios de salud, bienestar social y justicia penal de buena calidad, incluida la denuncia de los casos de violencia, para todos los niños y las niñas que los necesiten, a fin de reducir el impacto de la violencia a largo plazo.
Por ello dijo que cuando los niños han sufrido violencia, es fundamental proceder a su reconocimiento, ayudarlos y protegerlos contra más daños.
Finalmente, la “Educación y aptitudes para la vida”, que busca aumentar el acceso de los niños y las niñas a una educación que sea más eficaz y equitativa en cuanto al género, el aprendizaje social y emocional y la adquisición de aptitudes para la vida, y garantizar que los entornos escolares sean seguros y propicios.
La educación de calidad ayuda a los niños a adquirir conocimientos, destrezas y experiencias que crean resiliencia y reducen los factores de riesgo de violencia.


