Las personas deberían tener la costumbre de acudir donde un profesional psicólogo para buscar solución a los problemas que le aquejan, más aún cuando en la actualidad se vive una tensión por el tema de la crisis económica y la emergencia sanitaria originada por el coronavirus.
“Deberíamos tener la costumbre de hablar y tener un psicólogo porque nadie en este mundo vive en una taza de leche, es algo muy importante sobre el tema terapéutico y la ayuda psicológica que debemos tener las personas”, sugirió la psicóloga e investigadora de temas sociales Eliana Gutiérrez en la entrevista que concedió este miércoles al programa Liderazgo de Mujer.
El Psicólogo tiene la paciencia de escuchar aquellos aspectos que son mucho más fuertes, este profesional no puedes juzgar sino escuchar y tratar de orientar a las personas para que el eventual paciente encuentre una solución al problema que tiene.
Desde octubre del año pasado la población boliviana vive en medio de tensiones y preocupaciones que de una u otra manera condicionan en su relación con su entorno, más aún con el de su familia.
“La persona tiene que encontrar la solución a los problemas. A veces las personas nos encerramos y ese es un gran problema, tendemos a encerrarnos porque si el resto sabe de mi problema lo ocultamos o tenemos vergüenza de admitir nuestra situación”, dijo.
En su criterio ese panorama se complica toda vez que no solo las personas mayores viven presiones, sino también los menores, quienes fruto de la suspensión en las actividades escolares presenciales acudieron al uso de las redes sociales y la tecnología para seguir sus materias.
Pero eso no queda ahí, sostuvo Gutiérrez, al mencionar que varios estudios hacen referencia a que esa situación puso en evidencia del peligro que se cierne con el uso de las nuevas tecnologías por el uso malintencionado de personas enfermas, quienes camuflan una amistad con otros fines.
Por ello hizo un llamado a los padres para que indaguen sobre las relaciones de sus hijos y compartan con ellos más tiempo sino quieren enterarse de los problemas que tienen cuando es demasiado tarde.


