Édgar Dávila: Violencia sexual e impunidad, crisis permanente del sistema judicial

by Liderazgo de Mujer

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Los casos de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes son el pan nuestro de cada día. No hay día que no se conozca de un nuevo caso, o por el contrario la setencia contra un autor de abuso sexual, pero el común denominador, las víctimas son infantez.

Pero para realizar un análisis sobre le tema el comunicador y profesor universitario Édgar Dávila hace conocer un punteo sobre el tema cuyo documento ha sido elaborado en 2015, donde se evaluaron las violencias contra niños, niñas y adolescentes, a nivel nacional, desde el 17 de julio de 2014 (promulgación de la Ley 548) al 12 de abril de 2015 (día del niño). En la coyuntura actual, se ratifica la misma situación.

En esa oportunidad detalla quie frente a los hechos que consternan a la sociedad boliviana, en relación al asesinato y violación de varias adolescentes y jóvenes se evidencia una vez más aspectos que continúan igual:

Que los medios y la mayoría de los periodistas se concentraron en los acontecimientos, en la evaluación de la justicia y en el perpetrador; dejando de lado a las jóvenes y su calidad de víctimas. Nuevamente, se mostró lo menos importante.

Por eso es necesario, dice, hace falta analizar estructuralmente el caso. “Es necesario reflexionar y abordar cómo la violencia contra niñas, adolescentes y jóvenes crece en el país”.

Luego afirma que la aplicación de la ley falla, “eso significa que investigadores, fiscales y jueces niegan justicia a víctimas y sus familias”, sostiene.

Administradores de justicia

“Entre un 13% a 25% de casos de asesinatos y violaciones contra adolescentes y jóvenes se resuelven. Existe falta de investigación, demora en la sentencia y retrasos en los procesos”, afirma.

Refiere que la sentencia ejecutoriada se da después de 5 a 7 años, periodo donde se re victimiza a adolescentes y jóvenes, existe una alta inversión económica, el sistema judicial es displicente irresponsable y cómplice. Por todo ello asegura que “El sistema de justicia presenta falencias”.

Como resultado de ello, la violencia sexual contra niñas, adolescentes y jóvenes goza de un sistema oprobioso (humillante) de protección, impunidad y complicidad.
En muchos casos rechazan casos y acusaciones por falta de elementos de convicción y “se transa la justicia con dinero”.

Víctimas en silencio

Fruto de esta realidad, sostiene Dávila, los casos no se denuncian por temor, solo se denunciaría el 20% de los casos.

“De las denuncias, no todos siguen procesos penales por la demanda y existe negativa de las víctimas a seguir con la denuncia. Existe dilatación de la justicia”, afirmó.

Texto: Édgar Dávila
Foto: Liderazgo de Mujer

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