El presidente del Estado, Rodrigo Paz, desarrolló el lunes una intensa agenda de trabajo en Santa Cruz, donde sostuvo reuniones con el Gobierno Departamental y anunció el inicio de la primera fase técnica del plan 50-50, además de una gira internacional con encuentros estratégicos para fortalecer la apertura comercial del país.
El jefe de Estado informó que este fin de semana viajará al norte del continente tras una invitación del presidente Donald Trump, donde —según señaló— el posicionamiento de Bolivia será claro: “apertura, apertura y apertura para el comercio, la economía y para los bolivianos”.
Posteriormente, confirmó su participación en la posesión del presidente de Chile, José Antonio Kast, donde además se desarrollarán encuentros bilaterales comerciales. Paz destacó el potencial estratégico de Chile y Perú como puertas hacia el Pacífico, fundamentales para la proyección productiva de Bolivia y particularmente de Santa Cruz.
Asimismo, anunció un encuentro con el rey Felipe VI, con quien buscará abrir un espacio de diálogo Estado a Estado orientado al fortalecimiento del sector productivo y comercial.
La agenda internacional concluirá el 19 de marzo con una reunión con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, donde se prevé la participación de representantes empresariales bolivianos. El objetivo será consolidar propuestas en redes camineras, hidrovías y el posicionamiento de Santa Cruz como hub regional de distribución.
“Estamos liberando a Bolivia para que participe directamente desde la academia, el sector empresarial y todos los ámbitos posibles”, afirmó el presidente.
Inicio formal del 50-50
En el ámbito interno, el mandatario anunció que en el gabinete realizado en Santa Cruz se dio inicio a la primera fase técnica del plan 50-50, propuesta que busca redistribuir responsabilidades y competencias entre el nivel central y las regiones.
“El 50-50 no es una consigna, es una decisión estructural para lograr más equidad y eficiencia con la gente”, sostuvo.
Explicó que la medida apunta a:
Desconcentrar el poder del Estado central.
Acercar el gasto público al ciudadano.
Fortalecer las autonomías con responsabilidad fiscal.
Generar más gestión territorial y menos burocracia.
Paz aclaró que no se trata de “transferir recursos sin control”, sino de distribuir responsabilidades con reglas claras, bajo criterios de responsabilidad fiscal en todos los niveles de gobierno.
Eliminación de trabas normativas
El presidente anunció además un proceso de revisión y eliminación de leyes y decretos que, a su juicio, obstaculizan el fortalecimiento autonómico y la gestión regional.
“Todo aquello que no sirva se va a eliminar”, afirmó, señalando que se identificarán decretos supremos que hayan concentrado poder en el nivel central sin aportar al desarrollo.
Se instruirá la conformación de mesas técnicas sectoriales y se convocará a sectores productivos, sociales, legisladores y gobiernos subnacionales para construir una propuesta consensuada.
Un cambio estructural
Rodrigo Paz enfatizó que el 50-50 no es una bandera electoral ni coyuntural, sino una reforma estructural que —según dijo— cambiará la forma de convivencia y desarrollo en el país.
“El desarrollo no puede seguir concentrado en escritorios lejanos a la realidad de los bolivianos. El nuevo Estado y la nueva economía se construyen desde las regiones”, afirmó.
Finalmente, pidió evitar el uso político de la propuesta y convocó a la unidad nacional para avanzar hacia un modelo más eficiente, productivo y descentralizado.
Texto y foto RRSS


