Con rezos y cánticos, autoridades y funcionarios municipales, al mediodía de este miércoles, en predios de la Casa Municipal, Jach`a Uta, despidieron a las almas para recibir la época de siembra y de fertilidad.
“Vivimos un tiempo de reencuentro, se está despidiendo a las almas como manda la tradición de los pueblos indígenas. Han llegado para tomar fuerza y ahora van a volver para que la que primera cosecha en marzo sea fructífera”, afirmó el director de Culturas, Boris Chuquimia.
Explicó que las almas «nunca llegan a perder la vida, son el comienzo de un ciclo». «Es el inicio de la época de siembra, de fertilidad, nos guían al tiempo del jallupacha (lluvia), para renovar la sangre, la llegada de nuestro ser querido es una simbolización”, enfatizó.
Con flores, cañas de azúcar, frutas, dulces, escaleras, caballos, `tantawawas` y otros alimentos se adornó desde el martes el altar de cuatro metros de largo y tres de ancho. Chuquimia recordó la memoria de personalidades que fueron parte de la historia de El Alto, líderes indígenas, músicos, víctimas de feminicidio e infanticidio.
“Es un tiempo de reflexión que nos apega a la divinidad. Desde el municipio queremos fortalecer nuestras tradiciones y revalorizarlas para que no pierdan su esencia”, aseguró el funcionario edil.
La tradición de Todos Santos en la urbe alteña se vivió en domicilios y cementerios, donde cientas de personas ofrendaron panes, frutas y comidas para despedir simbólicamente a sus seres queridos.
Cementerios y hogares
Similares rituales se realizaron en los distintos cementerios que existen en esta urbe donde decenas de personas acudieron para brindar ofrendas a los seres queridos que se marcharon.
Los hogares también fueron lugares donde se reunieron familiares y con rezos despidieron a sus seres queridos que se adelantaron. Así culminó este martes de Todos Santos con el pensamiento de quienes ya partieron.
Texto y foto: Gamea


