Édgar Dávila sugiere una ruta posible de cambio sobre la premisa de que los hijos no son objeto

Un análisis sobre la violencia que se ejerce en contra de los infantes.

by Liderazgo de Mujer

Los niños y niñas no son objeto, son personas”, fue la premisa lanzada por el comunicador social, investigador y profesor universitario, Édgar Dávila, al abordar la violencia con el que se trata a los hijos o en cuyo caso se acaba con la vida de éstos en un arranque de celos o rabia.

La reflexión surgió luego del horrendo crimen del cual fue protagonista el propio padre quien arremetió contra sus hijos se dijo para escarmentar a la madre; este hecho ocurrió en una populosa zona de la ciudad de La Paz a inicios del mes de septiembre.

Pero este, no es el único caso donde los hijos tienen que pagar las culpas de los padres, por eso, Dávila insistió en que los hijos son personas que no pueden ser utilizados “para hacer daño a la pareja”.

Por el contrario, dijo que es necesario que los padres deben generar un ambiente de seguridad y evitar cualquier problema.

“La vida cotidiana nos cuenta que, dentro de las familias, termina el amor de una pareja, enfrentan problemas económicos, se acrecienta la inseguridad, existen celos, se piensa en la otra persona como si fuera una propiedad, existen dificultades sentimentales y emocionales, y un largo etcétera”, apuntó.

Luego agregó que de esa lista se puede evaluar cuál de ella es responsabilidad de niñas y de niños dentro de un hogar, “la respuesta es ninguna; absolutamente todas tienen que ver con personas adultas. Entonces, esos problemas se convierten en los callejones sin salida y en los laberintos donde varios adultos se extravían. Al mismo tiempo, se convierten en pretextos para actuar de forma egoísta, dejando de lado el interés supremo que es la niña o el niño como sujeto de derechos”, acotó.

Por eso hizo hincapié en que es un error colocar, en medio de cualquier disputa de adultos, a niñas y niños.

“Lastimosamente, la realidad es otra y sus testigos nos cuentan cotidianamente cómo se convierten en objetos y armas de lucha en conflictos entre padres y madres, entre madres y padrastros, entre padres y madrastras, y entre ex parejas. Existen extremos donde se hacen denuncias falsas. Estas pugnas enceguecen a personas que tienen el control, el cuidado y la protección de infantes”, sostuvo.

Ante situaciones difíciles, dijo, una persona madura es capaz de aceptar críticas, de dialogar, de tolerar, de poner límites y, sobre todo, de autocontrolar sus actos. “Una persona madura, emocionalmente, es capaz de expresar sus emociones de manera responsable, controlar sus sentimientos y desarrollar una autocrítica permanente, con el afán de mejorar como persona”.

Rol de los medios

Un articulador importante en la actual sociedad son los medios de comunicación cuyo debiera ser responsable en casos de infanticidio, apuntó Dávila.

No vale la pena volver a hechos que ya son trágicos, “evitemos el detalle amarillista de una recreación del acontecimiento o al pronóstico de qué hubiera pasado si no hubiera acontecido un infanticidio”.

“No comulgo con la forma en cómo se retrata esta triste realidad en los medios, que hiere, que es incomprensible y que solo nos obliga a pensar en cómo podríamos evitar que más niñas y niños sufran en manos de quienes ´supuestamente´ las y los quieren, agregó.

La ruta

• Para los medios, abordemos adecuadamente la noticia, no necesitamos saber el detalle del apuñalamiento, ni el lugar ni el número de veces. Que se aprovechen estas situaciones para insistir en la prevención o en consejos de cómo podemos evitar estos hechos. Exigir más proactividad y sustituir al morbo.
• Para madres y padres, niñas y niños no son objeto de disputa, dejemos de instrumentalizarlos. Se necesita que mujeres y hombres asuman una madurez mental y emocional. Por lo tanto, se requiere de evaluaciones psicológicas.
• Para madres y padres, tenemos que reconocer que existen personas que no están preparadas para encargarse del cuidado de una niña o de un niño. Tenemos que formarnos, evitemos los dolores y los daños, sobre todo a la infancia.
• Para la sociedad y los periodistas, es bueno indagar y evitar generalizaciones en relación a la maternidad y la paternidad.
• Para la legislación, es necesario modificar la normativa, porque no existe sanciones para madres y padres que usan a sus hijas e hijos. Ojo con este principio: Cuando exista conflicto entre los derechos e intereses de las niñas, niños y adolescentes frente a otros derechos e intereses igualmente legítimos, prevalecerán los primeros.

Texto Liderazgo de Mujer y Edgar Dávila
Foto: Liderazgo de Mujer

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