La ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Argentina, Elizabeth Gómez Algorta, afirmó ayer que el movimiento feminista es la expresión de la rebeldía de las mujeres que toman las calles para frenar la violencia que se ejerce contra ellas.
Así lo expuso en el Foro Internacional “Avances y Desafíos de las Políticas Públicas para las Mujeres”, acto realizado en predios de la Asamblea Legislativa Plurinacional del que participaron representantes de diversas organizaciones sociales, además de exautoridades de gobierno, senadoras, diputadas, concejalas y diplomáticas.
Gómez, remarcó la lucha de las mujeres porque desde hace siglos han sufrido los embates de la discriminación y violencia. “Son siglos que las mujeres han sufrido maltrato”, dijo. “Es todo un pensamiento que se ha hecho cargo de las políticas públicas”.
Afirmó que el movimiento feminista, en su país, surgió en los últimos años a partir de la movilización de las “pibas” (denominativo que se le hace a las jovencitas) que se identifican con la mirada hacia atrás, es decir, durante la “dura dictadura (militar) que dejó mucha violencia y discriminación, bajo el denominativo “el disciplinamiento” social.
“Desde ahí hay herederos de esa lucha y nuestro referente son las Abuelas de Plaza de Mayo y muchas mujeres que salieron a las calles”, afirmó.
Por eso, sostuvo que, “nuestro feminismo es el movimiento y no la imposición cuando éramos torturadas por la dictadura.
“Nuestro feminismo es popular, por los ejemplos de las mujeres indígenas de Bolivia o Zapatista de México”, señaló.
Con énfasis, dijo que, el feminismo que defiende es para decir “basta y por eso llegamos a las calles porque comprendimos que hubo un cruce, porque todas, de una u otra forma, sufrimos violencia y tomamos como prioridad nuestras agendas”.
Gómez, recordó que el movimiento feminista en la Argentina tuvo como una de sus máximas expresiones en la movilización en favor de aborto, durante el gobierno de Mauricio Macri, que fue rechazada en el congreso argentino; pero una segunda movilización que salió a las calles para apoyar la decisión del actual presidente Alberto Fernández, quien apenas asumió el poder se comprometió a reponer la norma en el Congreso, que fue aprobada y desató un festejo entre las mujeres argentinas.
Esa lucha, dijo que sirvió para que sindicalistas y movimientos sociales para comprender “que nuestra agenda debía ser de la igualdad, por la violencia que sufrimos y entender que las políticas neoliberales achican el Estado y arrinconan a la mujer”.
Por eso enfatizó que el fenimismo, a diferencia del que se practica en otras latitudes, debe entenderse como “la rebeldía de las mujeres para buscar mejores días” y desterrar al violencia que se ejerce en la actualidad, en diferentes ámbitos de la sociedad.
“Por qué no, en Bolivia para las próximas elecciones una mujer sea vicepresidenta, mejor aún si es presidenta”, arengó.
Foto: Liderazgo de Mujer


