“Todos velan por sus intereses, pero nadie se preocupa por lo que pasa la niña en estos momentos”, afirmó Édgar Dávila al referirse a la situación que pasa la infante embarazada de cinco meses fruto de un abuso sexual.
“Imagínense lo que vive la niña, que sigue asumiendo un rol, pero nadie se cuestiona lo que vive”, afirmó el comunicador, investigador, profesor universitario y defensor de los derechos de niñas, niños y adolescentes, en la entrevista que concedió al programa Liderazgo de Mujer.
Dávila recordó que durante varios programas se abordó la situación de indefensión de los niños en Bolivia y el caso de la niña muestra un aspecto importante, dijo al señalar que fue víctima del poder del padre de su padrastro, quien durante nueve meses ejerció control y lo peor, la abuso sexualmente hasta dejarla embarazada.
Mencionó que la niña quedó al cuidado del “abuelastro” cuando la dejó su madre biológica junto a su hermana menor. “El perpetrador ejerció poder y la mantuvo amedrentada. De no ser la tía de la niña el caso no hubiera sido conocida”.
En ese marco, como cuatro niveles de análisis para ubicar la situación de la infante. Entre ellos mencionó el tema médico, importante para establecer la situación de la niña que se encuentra embarazada y las consecuencias que puede traer un posible alumbramiento.
Luego está el tema de los derechos que la niña, que como tal deberían ser sobrepuestos ante cualquier intensión personal o moral, porque existen acuerdos internacionales que protegen a los infantes.
Otro es el legal, que de acuerdo con las disposiciones y las circunstancias del caso deberían ser cumplidas; luego está la posición de la Iglesia Católica que con el argumento de que se protege una vida, se compromete a cuidarla hasta el alumbramiento.
En cuanto a la forma de cómo se abordó el tema, Dávila cuestionó el rol de los medios de comunicación y dijo que cayeron en la revictimización de la niña, “dejaron de velar por el interés superior de la niña para que se cumpla y velar porque el aborto se cumpla.
Por ello recomendó que padres de familia y los niñas, niños y adolescentes se involucren en eta problemática y se discuta. “Es importante reconstruir los procesos educativos y tomar acciones”, para evitar que sucedan casos como el de la niña de 11 años en Yapacaní.
Foto: Liderazgo de Mujer


