Indignación, impotencia, molestia, todas las sensaciones reunidas en torno a la mesa donde mujeres profesionales se reunieron para analizar la situación que vive en la actualidad una niña de 11 años que quedó embarazada luego de ser víctima de abuso sexual por parte del padre de su padrastro en la localidad de Yapacaní, departamento de Santa Cruz.
Desde la capital oriental se conoce la decisión asumida por la madre de la menor y que el embarazo llegue a su fin con el alumbramiento, todo por influencia de los representantes de la Iglesia Católica que se ofrecieron a cuidar y ver la situación de la niña, quien en primera instancia se había negado a continuar con esta penuria
A ello se suma la declaración del jefe de la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (Felcv) que lamentó la revictimización de la niña y afirmó que le ofrecieron promesas para desistir de un aborto legal, incluso reveló que la madre recibirá Bs 2.000 con tal de cuidar el embarazo de la pequeña.
Enterados de la decisión de la madre, muchas activistas representantes de organizaciones sociales, y del propio gobierno expresaron su desacuerdo por esa decisión y expresaron su acuerdo en que se cumpla la normativa en sentido de frenar el embarazo cuando existe una disposición constitucional que autoriza aquello.
En medio de la polémica Liderazgo de Mujer no se quiso quedar al margen del debate y por ello acudió a expertas en diversos temas como la psicoterapeuta Patricia Miranda y la comunicadora social Carmen Callejas para que expongan su punto de vista al respecto.
En criterio de Callejas, la Iglesia puede tomar una posición próvida al igual que lo pueden hacer los funcionarios de salud que luchan por salvar la vida como, pero dijo que no se puede olvidar que el embarazo es fruto de un delito. “Es un delito aberrante porque se está atacando la integridad de un ser inocente”.
“A una niña de tan corta edad no se le puede dar tal responsabilidad”, dijo al mencionar que para una mujer adulta que da a luz es complicado y traumático traer una nueva vida y saberlo cuidar, “imagínense cómo será la situación de esta niña”.
A ello se suma el rol de los medios de comunicación que en su criterio hicieron “un show, en vez de ser un tema de debate no solo entre quienes conducen los programas, sino los que deciden qué es lo que va a salir, porque en muchos casos y es en las jefaturas de prensa donde se valora qué noticia venderá más”. “Se privilegia el morbo y la crónica roja, antes del bien común”, acotó.
Para Patricia Miranda, lo que sucede es reflejo de lo que pasa en nuestra sociedad con la cosificación del cuerpo de la niña. “Nadie piensa en esta niña que ha sido víctima de violación. Eso es muy fuerte”, dijo al mencionar que para los hijos fruto de una violación es complicado por el trauma que sufren el resto de sus vidas.
En medio está una Iglesia (Católica) y recordó que en la colonia se creían dueños del cuerpo de los indígenas, “hoy en día se cree dueño de los cuerpos de las niñas y mujeres, que so pretexto de dar lo mejor por la vida va a dañar la vida de esta niña, porque debe estar totalmente aterrorizada y lo peor es que no está sostenida por alguien que la proteja”.
“Nosotros apostamos por el Dios de amor de solidaridad, diferente al ala conservadora y colonial de esa otra ala de la Iglesia que decide del cuerpo de esta niña de la forma más perversa”, afirmó.
Foto: Liderazgo de Mujer


