El oficial de Programas en Género en Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos de Plan Internacional, Miguel Becerra, indicó que la institución a la que representa tiene como una de sus principales estrategias la formación de niñas, niños y adolescentes en las estrategias de cambio por la igualdad de género.
“Estas escuelas las concentramos en las áreas rurales del país, y de a poco estamos ingresando en las áreas periurbanas de La Paz, Santa Cruz y Chuquisaca”, dijo al programa Liderazgo de Mujer.
Entre los temas importantes que abordan este tipo de escuelas es hablar de sus cuerpos, pero aclaró que en los cursos que realizan en regiones rurales se percataron que los actores ponen reticencia cuando se habla de género, porque directamente lo ligan al sexo.
“Lo fundamental es cómo promovemos que las jóvenes mujeres conozcan su cuerpo y puedan proyectar sus vidas”, dijo.
Esa respuesta la obtuvieron en varios talleres que realizaron y donde niñas, niños y adolescentes les expresaron sus proyectos de vida.
“Cuando dibujan su cuerpo se olvidan de alunas partes. Ahí se puede percibir de cómo la apariencia física influye en la comunidad y como es importante trabajarlo. No podemos permitir que un adulto conozca mi cuerpo antes que yo, tampoco que una adolescente se case con un adulto”, enfatizó.
Mencionó que el trabajo de contacto en el área rural evidenciaron cla vigencia de las relaciones tempranas; “existe el trueque de una niña por un terreno, una vaca o cabras” como una práctica naturalizada en las comunidades de Cabezas, Carabuco, Calamarca, Sudañez o Pataamaya, donde este tipo de vínculos entre una niña y un adulto es normal.
“En Bolivia no hay una norma que aclare este tipo de relaciones tempranas. Hay una naturalización en el tema las uniones tempranas, adolescentes que se casan por cualquier situación, que es una vulneración de derechos, pero también un tema invisibilizado porque no existen respuestas del Estado ante esta situación”, señaló.
El propósito de estas experiencias es que los resultados sean trabajados con otras organizaciones de la sociedad civil para fortalecer las capacidades del Estado y sea esta instancia que genere la articulación con niñas, niños y adolescentes.
Lamentó que el Estado deje hacer y deje pasar, a pesar de que es su responsabilidad y por eso que con organizaciones internacionales se trabaja este tema en el marco de los derechos y su respeto.
Por eso, consideró importante la participación de tres actores: los sujetos de derecho (niñas, niños y adolescentes), los corresponsables del derecho como las organizaciones de la sociedad, lideres, padres de familia, sindicatos organizados y los Garantes de derecho que en este caso viene a ser el Estado.
En ese sentido dijo que Plan Internacional apuesta por otra lógica que usualmente no se aborda en los medios de comunicación, como es la apuesta de género.
“Es un desafío para la sociedad darse cuenta de un proceso histórico y político, de hecho no reconocer la participación política de las mujeres es invisibilizar todo un proceso histórico done hay muchos desafío”, sostuvo.
Mencionó que en esta pandemia por el COVID-19 se profundizaron las relaciones entre varones y mujeres, “fruto de ello, las casas se han convertido en el lugar más peligroso donde se registraron tantos feminicidios y violencia contra menores”.


