La sociedad patriarcal y machista, en la que vivimos, dejó como herencia estereotipos que otorgan roles a mujeres y varones y para ser desterrados se debe realizar un trabajo de concienciación y prevención que comprometa a todos, afirmó la responsable del Programa Protegeres por parte la Fundación Munasim Kullakita, Minerva Revollo.
“El trabajo con las nuevas generaciones es importante para desterrar estereotipos que terminen con las diferentes formas de violencia”, afirmó Revollo en la entrevista que concedió a Liderazgo a Mujer.
Dijo que desde hace más de una decena de años la Fundación a la que representa, trabaja para que “toda esa herencia machista y patriarcal” impulsa el trabajo con las nuevas generaciones a fin de desterrar todos esos estereotipos, para de esa manera terminar con todas las formas de violencia.
Una de esas formas, dijo, es la violencia sexual y comercial (utilización de niñas, niños y adolescentes en actos sexuales para los que no tienen edad de consentir, a cambio de un pago) que en su criterio es una “de las peores formas de violencia, producto de una sociedad patriarcal que pone en venta el cuerpo de una niña, niño o adolescente y es una de las peores formas de explotación”.
“Queremos combatirla trabajando con los niños, los adolescentes y comunidades así romper con estos estereotipos y dejar de creer y pensar que el cuerpo de una mujer o varón se puede comprar, todos tenemos un valor pero no precio”, sostuvo.
Paralelo a este delito está el otro que es la trata de personas (entendida como la captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, recurriendo al uso de la fuerza u otras formas de coacción) “es bastante lucrativo y genera muchas ganancias”, dijo al mencionar que, si el narcotráfico implica la venta de sustancias (Ilícitas), “el cuerpo de una niña o mujer puede hacerlo varias veces”.
Revollo, consideró que detrás de este delito hay muchos factores que ponen a los niños, niñas y adolescentes en situaciones que los convierte en presas fáciles de tratantes, como dejar el colegio o la pobreza. “Creemos que la pandemia, lastimosamente, ha hecho que muchos adolescentes salgan de sus hogares en busca de trabajo o una mejor situación económica”.
Como parte de un trabajo de investigación realizado por Munasim Kullakita en el diagnóstico situacional de la violencia sexual comercial en Bolivia, trata de personas y delitos conexos a 2020 señala que son 439 casos atendidos por efectivos de la Felcc, “en relación del 2019, se percibe un descenso de casos, que no quiere decir que se redujo los casos, sino que durante la pandemia muchos servicios dejaron de atender”.
Pero, llama la atención, dijo, los casos de captación en línea y eso se evidencia en el incrementó que se dieron a través de las redes sociales, plataformas virtuales. Este problema se presentó fundamentalmente en el periodo de la cuarentena y también que no haya uniformidad en los registros de los que tiene la Felcc, Ministerio Público o Defensoría del Pueblo.
Al respecto, identificó a las agencias de empleo donde se aprovechan de muchas niñas y adolescentes como una forma de captación, a ellas se suma la experiencia de todos los días como es la servidumbre costumbrista por padrinazgo, es decir, cómo los infantes son utilizados para el comercio callejero o pedido de limosna.
“Por eso, uno de los componentes es trabajar en la prevención, sensibilización y desarrollo de estrategias para prevenir”, sostuvo.
Foto: Liderazgo de Mujer


