Samsung está redefiniendo el desarrollo de dispositivos wearables mediante el uso del diseño computacional, una metodología que combina inteligencia artificial, análisis de datos y computación avanzada para crear productos más cómodos, precisos y adaptados a las necesidades de las personas.
La compañía aplica este enfoque en dispositivos como los nuevos Galaxy Buds4 y la serie Galaxy Watch8, con el objetivo de optimizar aspectos clave como el ajuste, la estabilidad y la precisión de los sensores, factores esenciales para mejorar la experiencia de uso.
“El diseño computacional es la forma en que hacemos realidad nuestra filosofía de poner a las personas en el centro de la innovación. Aprovechamos el poder de la IA, los datos y la computación para diseñar productos para las personas, en lugar de esperar que las personas se adapten a nuestros productos”, explicó Federico Casalegno, vicepresidente ejecutivo y director del Samsung Design Innovation Center (SDIC), ubicado en San Francisco.
Según el ejecutivo, esta metodología representa un cambio importante respecto a los procesos tradicionales de diseño, ya que permite pasar de evaluaciones subjetivas a una ingeniería basada en datos objetivos y medibles.
Para lograrlo, Samsung utiliza millones de datos anatómicos recopilados mediante escaneos 3D y 4D de usuarios de distintas regiones del mundo. Esta información permite crear “gemelos digitales” sobre los cuales se ejecutan simulaciones impulsadas por inteligencia artificial y modelos físicos avanzados.
“Cuando se desarrolla un wearable, el ajuste no solo está relacionado con la comodidad. También es fundamental para maximizar la precisión de los sensores. Gracias al diseño computacional podemos transformar esa experiencia en una métrica cuantificable y optimizar el producto para una mayor diversidad de usuarios”, señaló Casalegno.
En el caso de los Galaxy Buds4, Samsung analizó cientos de millones de datos relacionados con la anatomía del oído y realizó más de 10.000 simulaciones para perfeccionar su nuevo diseño. El resultado fue una mejora significativa en estabilidad y comodidad, validada mediante pruebas físicas y simulaciones digitales.
La compañía destaca que este proceso no solo beneficia la experiencia de uso, sino también el desempeño general de los dispositivos. “En los Galaxy Buds y Galaxy Watch esto se traduce en mayor comodidad, mejor estabilidad y una mayor precisión de los sensores, elementos que elevan tanto la experiencia del usuario como el rendimiento del producto”, afirmó el ejecutivo.
Mirando hacia el futuro, Samsung considera que el diseño computacional será una pieza fundamental en la evolución de los wearables. A medida que crezca la base de datos y se perfeccionen las herramientas de inteligencia artificial, será posible desarrollar simulaciones más precisas y dispositivos cada vez más personalizados.
“El verdadero potencial de esta tecnología reside en su evolución continua. La combinación entre diseño computacional e inteligencia artificial nos permitirá impulsar nuevas categorías de wearables y ofrecer experiencias cada vez más intuitivas, cómodas y relevantes para las personas”, concluyó Casalegno.
Texto y Foto Samsung



