Los sectores movilizados resolvieron radicalizar las medidas de presión en todo el país y descartaron cualquier posibilidad de pausa humanitaria o acercamiento con el Gobierno, según las conclusiones asumidas en su reunión de este viernes.
De acuerdo con dirigentes que participaron del encuentro, la determinación incluye el endurecimiento de bloqueos y movilizaciones, además de mantener la presión hasta exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Entre las resoluciones también quedó descartada la posibilidad de abrir diálogo con el Ejecutivo, pese a que en días pasados algunos sectores habían planteado esa alternativa si se dejaba sin efecto la orden de aprehensión contra el dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo.
Sin embargo, ese escenario quedó cerrado luego de que la Fiscalía General del Estado ratificara este viernes que la orden de aprehensión contra Argollo continúa vigente y que corresponde a la Policía ejecutar el mandamiento judicial.
“El proceso penal continúa abierto y la orden sigue vigente”, señaló el fiscal general Roger Mariaca, en medio de la creciente tensión política y social que atraviesa el país.
La decisión de los movilizados complica aún más la posibilidad de instalar una mesa de diálogo con el Gobierno y mantiene en incertidumbre el desarrollo del conflicto, mientras continúan las protestas y bloqueos en distintos puntos del país.
Texto y Foto Liderazgo de Mujer


