Informe CEDLA señala que políticas agrarias no superaron las desigualdades en el campo

by Liderazgo de Mujer

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Las políticas agrarias orientadas al incremento de la producción agrícola del país siguieron promoviendo la expansión de la frontera agrícola y no el incremento de la productividad de los cultivos y en consecuencia el gobierno del MAS no ha podido superar el patrón de desarrollo agrario de tipo exportador que criticaba y al que le atribuía ser causante de la pobreza y las desigualdades en el campo, señala un análisis del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).

“La expansión de la frontera agrícola hacia áreas menos aptas para la producción intensiva, es decir, hacia bosques y reservas naturales, conduce a un proceso que, en el mediano plazo, va a ser insostenible”, alertó el investigador del CEDLA Enrique Ormachea.

Según Ormachea, desde la Revolución del 52, los diferentes gobiernos han promovido el desarrollo de la agricultura capitalista y la agroindustria en tierras bajas a través de programas, proyectos, financiamiento, asistencia técnica, ventajas tributarias e infraestructura vial.

Estos apoyos se dan en tres ciclos, cita el investigador, el primero (1952-1984), se planteó la sustitución de las importaciones de arroz, maíz, caña de azúcar y algodón, para lo cual se incentivó el cultivo de esos productos en el norte cruceño.

En el segundo ciclo (1985-2015), el objetivo fue la exportación de oleaginosas, en especial de la soya. Fue una opción frente al colapso del precio del estaño, que causó la recesión de la economía al inicio de ese periodo. Un impulso importante en esos años fue la promulgación en 1996 de la Ley INRA, que consolidó la seguridad jurídica de las tierras de grandes y medianas empresas.

El tercer ciclo, juega un rol importante las políticas de tierras, como la Ley 3545 de 2006 y la Constitución de 2009, que constitucionaliza la gran propiedad agraria como base fundamental para el desarrollo de la agropecuaria, y la distribución masiva de tierras a “interculturales”.

En la investigación el CEDLA constata que las políticas agrarias orientadas a privilegiar el desarrollo de la agricultura capitalista y la agroindustria en las tierras bajas del país están profundizando un desarrollo marcadamente desigual de la agricultura entre departamentos. En 2022 el 73% del total de la producción agrícola se concentró en el departamento de Santa Cruz, el resto de los departamentos presentan una producción agrícola prácticamente estancada.

En eses sentido las políticas agrarias del gobierno del MAS no pudieron cambiar la cada vez menor importancia de la producción agrícola campesina en el conjunto de la producción agrícola del país. Con datos del censo agropecuario, el CEDLA constata que la mayor parte de la producción agrícola (68,4%) corresponde a unidades productivas agropecuarias (UPA) capitalistas, es decir aquellas que producen con el concurso exclusivo de fuerza de trabajo asalariada, el 23,3% a pequeños productores capitalistas que producen combinando fuerza de trabajo no remunerada con trabajo asalariado, y sólo el 8,3% a las explotaciones campesinas, es decir aquellas que producen con el concurso exclusivo de fuerza de trabajo no remunerada.

En las zonas de expansión de la agricultura capitalista, remarca Ormachea, los campesinos pobres –además de convertirse en fuerza de trabajo asalariada eventual para la gran y mediana empresa– tienden a vender o alquilar sus tierras. Lo mismo sucede con los pueblos indígenas, que se ven obligados a alquilar sus tierras comunales o vender parte de ellas de manera ilegal.

Texto y foto: R&B

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