Astrid Sánchez
Antes de llegar a la Policía Turística de Cochabamba, Bolivia, Max era un perro abandonado que fue víctima de maltrato a causa de su discapacidad visual, motivo por el que nadie se interesaba en adoptarlo, sin embargo, desde hace varios meses es uno de los elementos más destacados de la corporación.
Max ahora es identificado como el guardián turístico a cargo los patrullajes de espacios turísticos es la ciudad boliviana y recibe todo el cariño de sus compañeros y de los visitantes que se lo encuentran en las calles.
Atrás quedó la triste historia del perrito maltratado que nunca pudo adaptarse a un hogar. Pese a su avanzada edad, en la Policía Turística, Max comenzó una vida que es apreciada por quienes lo conocen.
Max en formación. (La Jornada Maya)

